Opinión · Columna

¿A Tierra del Fuego le faltan ideas? ¿O somos el último orejón del tarro?

Desde hace años, nuestra provincia y en particular nuestra ciudad está padeciendo una situación socialmente compleja: negocios cerrados, desocupación, proliferación de ferias que compiten con los mismos productos con otras ferias, fábricas en proceso de cierre y empresas que emigran.

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¿A Tierra del Fuego le faltan ideas? ¿O somos el último orejón del tarro?

Cada vez más comerciantes y familias perciben a la ciudad como síntoma de una decadencia económica, producto de la falta de inversión y de proyectos productivos, a consecuencia de un Estado sin proyecto, no planificador y no previsor, conformado por una ley de promoción industrial en la que muchos avizoraban un certificado de defunción para la provincia, si solo el desarrollo iba a pasar por ley.

No cabe duda alguna de que la provincia debe ser considerada de interés nacional por su situación geoestratégica, y deben ser sus representantes (legisladores, diputados y senadores) los que deberían estar comprometidos con el problema y con la gente que los votó.

Levantar las manos o conformarse con dádivas de coparticipación nos llevó a ver gestiones conformistas y solo administrativas, carentes de planificación y de una actitud desafiante ante nuevos proyectos con recursos genuinos y con visión a los nuevos cambios tecnológicos.

El Dr. Isidoro Aramburu, hace unos días, en una reunión mantenida con el exgobernador provincial Martín Torres, señalaba la necesidad de abrir un espacio de trabajo en el que se piense muy seriamente sobre los desafíos futuros para una Tierra del Fuego consolidada en un serio criterio de soberanía nacional. Lamentablemente, estos espacios de debate y compromiso no se han dado y hoy estamos pagando sus consecuencias.

Asimismo, extraigo lo que Martín Torres proponía y que hoy continúan pendientes: puerto de Río Grande; industria petroquímica; rutas de integración nacional y provincial… mayor conectividad con el continente desde Río Grande, explotación pesquera…

El Gobierno nacional no debe escapar a su gran responsabilidad sobre la Tierra del Fuego grande, “centro geográfico de la Argentina”, si consideramos la proyección antártica. Tiene el Gobierno nacional, a su vez, la obligación de impulsar de manera creativa y conjunta nuevas oportunidades de desarrollo, ya que su situación geográfica merece mayor atención geopolítica.

Soy un NIQ que hace cuarenta y ocho años llegó a este querido suelo, y no quiero ver a la provincia y, por sobre todo, a Río Grande como tantos pueblos fantasmas de nuestro país. Y eso será motivo para otra oportunidad.