Desde Río Grande, Sebastián Letemendia comparte fragmentos de su libro Pacífico, en el que narra la travesía de su velero Vis a Vis por el extremo sur del planeta. Entre vientos de hasta 60 nudos, ballenas y restos de construcciones militares, el escritor refleja la intensidad de navegar por los Cuarenta Bramadores y el Canal de Beagle.
La travesía hacia el Cabo de Hornos es exigente: apenas 80 millas, pero un cruce abierto y peligroso, donde cada fondeadero y cada bahía requieren planificación cuidadosa. Letemendia relata cómo la tripulación del Vis a Vis pasó por bahía Nassau, isla Wollaston, canal Franklin y caleta Maxwell, en un recorrido que combina desafío marítimo y un profundo contacto con la historia de los exploradores.

“El viento soplaba con fuerza y la presión estaba por el piso. Nunca había visto el barómetro tan bajo”, cuenta el escritor, evocando los días en los que el Atlántico Sur parecía indomable. Entre la observación de delfines, ballenas y aves marinas, la expedición también encontró vestigios de la historia reciente, como casetas abandonadas preparadas para un posible conflicto con Argentina en 1978.
Más allá de la logística y los peligros, Letemendia rescata la dimensión humana de los primeros exploradores y los pueblos originarios: “¿Y los yaganes y los alacalufes? Eso ya es algo incomprensible… vivían sin ropa, buceando, siempre húmedos, con estos vientos… existencias tremendamente sufridas”.
La travesía combina la aventura con la vida cotidiana a bordo. Entre la navegación, la cocina y el mantenimiento del barco, cada tarea exige coordinación: “Fa purga el carburador del dinghy y saca agua de los cilindros… ¡Anda! Qué alivio”, relata, mostrando cómo incluso los momentos más sencillos se vuelven esenciales en estas latitudes.
Finalmente, el hito más esperado: el cruce del Cabo de Hornos. “Virar Hornos en el velero propio es un hito en la vida de todo navegante. Bajo el peñasco sacamos fotos, hacemos videos, brindamos y sentimos el corazón hinchado”, describe Letemendia. La experiencia se completa con la observación de una extraordinaria biodiversidad: ballenas, petreles, pingüinos y cormoranes que habitan un ecosistema único.

El libro Pacífico no solo documenta la travesía geográfica, sino que se convierte en una semblanza del navegante moderno, que equilibra la pasión por el mar con la historia y la vida familiar a bordo. Letemendia celebra la sencillez de su embarcación y el equipo justo que llevan, destacando que lo más importante no es el lujo náutico, sino la experiencia, el coraje y la conexión con el Fin del Mundo.





