* Por Martín Perez
Hay ciudades que nacen con un destino claro. Río Grande es una de ellas. No sólo porque es la más cercana a nuestras Islas Malvinas, sino porque desde estas costas, hace 30 años, se encendió una llama que nunca se apagó. La Vigilia de Malvinas no nació desde una decisión oficial ni de una política pública. Nació desde la dignidad de nuestros veteranos, que en un tiempo de desmalvinización eligieron sostener en alto la memoria y el honor de la causa.
Hoy, esa llama sigue ardiendo. No sólo en la Carpa de la Dignidad, sino en cada rincón de nuestra Patria. Porque la malvinización no depende de la coyuntura política ni de los discursos que se pronuncian desde Buenos Aires. Es un proceso profundo, que crece desde abajo, desde las raíces, y que nuestros veteranos alimentaron cada día con su ejemplo.
Para nosotros, siempre lo decimos, ser riograndenses y ser malvineros van de la mano. No es sólo parte de nuestra identidad: es nuestro destino. Así como los soldados de Malvinas estuvieron en el frente de batalla en las islas, nosotros asumimos el desafío de construir una provincia grande, que reafirme la soberanía argentina en el Atlántico Sur y mire con decisión hacia la Antártida.
Somos una comunidad que se organiza, que no espera soluciones mágicas, sino que las construye con trabajo y esfuerzo. Trabajamos por una provincia que crezca con equidad y oportunidades para todos. Una tierra donde cada familia pueda proyectar su futuro con arraigo y dignidad.
Acá, en Tierra del Fuego, somos miles los que construimos soberanía con esfuerzo y trabajo. Orgullosos de lo que somos, conscientes del inmenso potencial que aún nos falta desplegar. Defendemos la riqueza de nuestra tierra, protegemos nuestra Casa Común y potenciamos la generación de trabajo digno para nuestra gente. Porque en esta ciudad sabemos que la soberanía no es un concepto vacío. Es algo que se construye todos los días.
Río Grande tiene el honor de ser la Capital Nacional de la Vigilia por Malvinas y también la responsabilidad de ser un faro, de mantener viva la memoria y de defender lo que nos pertenece. Nuestros héroes nos marcaron el camino, y ese camino nos lleva hacia una provincia grande y una Patria soberana.
Malvinas no es sólo una fecha en el calendario. Es nuestra identidad. Es nuestro destino. Y es para toda la vida.