Muchas veces escuchamos hablar de esta vitamina cuando aparece baja en un análisis, pero la vitamina D cumple funciones importantes en nuestro organismo y su deficiencia puede tener consecuencias.
La vitamina D es mucho más que “la vitamina del sol”. Es fundamental para que nuestro organismo pueda absorber calcio y fósforo, ayudando a mantener huesos y dientes saludables. También participa en el funcionamiento de los músculos, el sistema inmunitario y se relaciona con el bienestar y el estado de ánimo.
Cuando sus niveles son insuficientes, pueden aparecer consecuencias como debilidad muscular, molestias óseas y alteraciones en la salud de los huesos. Si la deficiencia se mantiene durante mucho tiempo, puede aumentar el riesgo de pérdida de masa ósea.
La principal fuente de vitamina D es la producción que realiza nuestro propio organismo a partir de la exposición solar. También podemos obtener pequeñas cantidades a través de alimentos como pescados grasos, huevo y algunos productos fortificados.
En lugares como Tierra del Fuego, donde la exposición solar puede ser limitada durante buena parte del año, la deficiencia es frecuente. Por eso, es un nutriente al que vale la pena prestar especial atención, aunque no sea el único factor que determina nuestros niveles.
¿Y si tenemos vitamina D baja?
La suplementación puede ser necesaria, pero no todas las personas necesitan la misma cantidad. La dosis depende de los niveles, la edad, la alimentación y las características de cada persona.
La vitamina D puede pasar desapercibida, pero cumple funciones esenciales. Cuidar sus niveles es una parte más de cuidar nuestra salud, nuestros huesos y nuestro bienestar.



