Hantavirus en crucero: un equipo de investigadores del Instituto Malbrán viajará a UshuaiaEl dramático relato del único argentino en el crucero del hantavirus: "Fue una desgracia"“No es justo que esto afecte a la provincia”: preocupa en Tierra del Fuego el impacto internacional del caso hantavirus

10:34 | Un equipo del Instituto Malbrán viajaría recién a partir del viernes a Ushuaia para reunir más información que permita determinar cómo se originó el brote de hantavirus que se desató a bordo del crucero de expedición polar MV Hondius, que zarpó el 1° de abril de la capital fueguina.El pasajero que embarcó en Ushuaia contó cómo se desarrolló el brote durante la travesía y destacó la contención diplomática tras semanas de aislamiento.Desde el Gobierno provincial advierten que instalar a Ushuaia como foco sanitario podría afectar la imagen internacional de la ciudad pese a que la enfermedad no tiene antecedentes epidemiológicos locales.

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Hantavirus en crucero: un equipo de investigadores del Instituto Malbrán viajará a UshuaiaEl dramático relato del único argentino en el crucero del hantavirus: "Fue una desgracia"“No es justo que esto afecte a la provincia”: preocupa en Tierra del Fuego el impacto internacional del caso hantavirus
Un equipo del Instituto Malbrán viajaría recién a partir del viernes a Ushuaia para reunir más información que permita determinar cómo se originó el brote de hantavirus que se desató a bordo del crucero de expedición polar MV Hondius, que zarpó el 1° de abril de esa ciudad fueguina.Una pareja de ornitólogos neerlandeses que recorrieron la Argentina, Chile y Uruguay durante cinco meses antes de partir de Tierra del Fuego fueron los primeros en desarrollar síntomas de la enfermedad en altamar y, ahora, se busca identificar la fuente del contagio, ocurrido durante las semanas previas a la salida del buque de Ushuaia.En tanto, funcionarios de la Organización Mundial de la Salud (OMS) actualizaron el lunes último en nueve la cifra de pasajeros y tripulantes afectados al momento, de los cuales tres fallecieron, incluidos Leo y Mirjam Schlperoord-Huisman, pareja oriunda de Haulerwijk, Países Bajos. Ambos compartían la observación de aves y habían participado de estudios de identificación de ejemplares en distintas partes del mundo. Esa actividad es la que habrían realizado durante su travesía por tierra y en el MV Hondius.“Las investigaciones sobre el historial de viajes y las posibles exposiciones del primer caso [por Leo Schlperoord] en la subregión del cono sur de América continúan y sugieren una posible exposición a roedores durante actividades de observación de aves. También se están realizando análisis de secuenciación viral que compararán la cepa Andes asociada con este brote con cepas que circulan en la Argentina, Chile y Uruguay, donde la enfermedad es endémica”, actualizó este lunes la OMS.Por su parte, y finalizada la evacuación del buque en Tenerife, islas Canarias, el Centro Europeo para la Prevención y el Control de las Enfermedades (ECDC, por su nombre en inglés) complementó la explicación de la OMS sobre el curso que están siguiendo los estudios sobre el virus, la transmisión y ―de comprobarse con el trabajo que tendrá que realizar el equipo del Malbrán en Tierra del Fuego― su expansión más allá de las provincias del sur del país donde se habían detectado casos hasta el momento, como Río Negro y Neuquén:“La reciente secuenciación genética del virus sugiere firmemente que las muestras de pasajeros analizadas están vinculadas a la misma fuente original de infección. La información genómica también muestra que el virus involucrado en el brote es similar a los virus andinos que ya circulan en Sudamérica, y no se trata de una nueva variante. Actualmente, no hay evidencia de que esta variante se propague con mayor facilidad o cause una enfermedad más grave que otros virus andinos”, señaló el ECDC.En el sur, tanto Chile como la Argentina comparten la presencia de Andes Sur, único de los virus hanta descriptos hasta ahora con potencial de transmisión interpersonal. Esa variante fue, también, la que se mencionó el jueves pasado durante la reunión de autoridades del Ministerio de Salud de la Nación e integrantes de la Administración Nacional de Laboratorios e Institutos de Salud (Anlis-Malbrán) con los directores de Epidemiología de los ministerios provinciales, según pudo conocer este medio.La cartera nacional coordinó con la OMS, como lo informó el director general de ese organismo internacional, la entrega de 2500 kits diagnósticos y aislamientos de la variante endémica en la Patagonia para el trabajo que están haciendo laboratorios de Países Bajos, Reino Unido, Senegal, España y Sudáfrica. El Instituto Nacional de Enfermedades Transmisibles de Sudáfrica confirmó que la enfermedad a bordo del MV Hondius era hantavirus y, junto con los Hospitales Universitarios de Ginebra (Suiza), identificaron que se trataba de la variante Andes por secuenciación genómica y prueba de PCR, según aclararon desde la OMS.“Tierra del Fuego no tiene presencia de hantavirus y no ha registrado casos desde que esta enfermedad se incorporó a los eventos de notificación obligatoria en nuestro país, en 1996. Su provincia vecina, Santa Cruz, no registra casos desde hace 7 años”, comunicó ayer el Ministerio de Salud fueguino. Sobre la presencia del ratón colilargo (Oligoryzomys longicaudatus), reservorio conocido del virus hanta en la zona de bosques andinos patagónicos, admitieron que existen registros de la existencia “en debate entre científicos” de una subespecie (O. longicaudatus magallanicus). “Hasta el momento, se desconoce su real potencial como reservorio natural de este virus”, siguieron.Si bien en los últimos días surgió la versión de que la pareja neerlandesa había concurrido cerca de un basural a 7 kilómetros del centro de Ushuaia para hacer observación de un ave carroñera conocida como caracara de Darwin, lo cierto es que, según pudo reconstruir La Nación con guías locales, hay otros puntos en el circuito conocido en la comunidad ornitológica, como ser el Parque Nacional Tierra del Fuego, la costa atlántica y la navegación por el canal Beagle. En el Parque Nacional existen registros validados sobre la presencia de las tres especies. Ninguna se alimenta de carroña o basura, sino que prefieren semillas, frutos o caña colihue de bosques y áreas con arbustos.“La presencia del virus Andes en roedores se pudo probar en Neuquén, Río Negro y Chubut. En Tierra del Fuego no habría ratones infectados ni casos humanos hasta el momento. Que esté presente el ratón colilargo no significa que haya contraído el virus. En las poblaciones, no llega al 10% la cantidad de ejemplares que pueden tener el virus en las zonas donde el Andes Sur está presente”, explicó Raúl González Ittig, investigador independiente en el Instituto de Diversidad y Ecología Animal (IDEA) del Conicet. Consideró “absolutamente improbable” que estas especies hayan estado cerca de un basural. “Va en contra de su biología”, indicó.Los ratones colilargos -por varias especies del género Oligoryzomys- son reservorios de varios genotipos del virus hanta distribuidos en el país: si se infecta, según refirió González Ittig, puede seguir eliminando partículas virales al ambiente por mucho tiempo. Del Andes, “el único reservorio natural es el ratón colilargo del sur”, diferenció.Las otras especies, como la olivácea o de pelos largos, pueden infectarse y transmitir la enfermedad, pero por un período muy corto. Esto, según explicó el investigador, es porque el sistema inmunológico de esos roedores desarrolla anticuerpos que eliminan el virus y eso impide que lo transmitan al ambiente. Por eso, aclaró que no se lo considera un reservorio, sino que se habla de una infección secundaria en esas especies.“A nivel epidemiológico, su aporte a que las personas enfermen es insignificante con respecto del colilargo”, precisó González Ittig. “Además, hay que diferenciar entre la distribución territorial de la especie y la del virus. Estos roedores están presentes desde Neuquén a Tierra del Fuego, pero el virus Andes lo está hasta Chubut”, dijo.Hipótesis y proyeccionesSu experiencia incluye salidas al terreno para la captura de ratones en zonas donde están presentes las distintas variantes de hantavirus. Más allá de las precauciones que toma, los siguientes 15 días a un mes sigue atento a que no aparezcan síntomas. Por esa ventana temporal es que consideró “mucho más probable” que la pareja que enfermó primero en el crucero haya contraído la infección en el sur de Chile o de Argentina continental, al hacer senderismo en bosques andinos patagónicos. En Uruguay, en cambio, es “poco probable” que ese haya sido el caso porque “son otros los genotipos virales” identificados en ese país. “Como hubo contagios en el buque, todo apunta más hacia el sur chileno o Neuquén, Río Negro y Chubut”, concluyó.En conferencia de prensa, Olivier Le Polain, jefe de la Unidad de Epidemiología y Análisis para Respuesta del Programa de Emergencias Sanitarias de la OMS, anticipó que en las próximas semanas esperan que sigan apareciendo otros casos a partir del brote en el MV Hondius. “No esperamos que todos enfermen, pero sí los que estuvieron expuestos a los primeros casos. Pueden pasar seis u ocho semanas hasta que la enfermedad dé síntomas. El período de incubación del hantavirus es muy prolongado, a partir de dos o tres semanas después de la exposición”, refirió.Las preguntas que quedan por responder, ahora, van desde cómo se dio la transmisión del virus y cómo lo contrajeron los primeros casos hasta si varía la evolución clínica de los afectados con respecto a brotes anteriores, como el de Epuyén en 2018-2019, según planteó el funcionario de la OMS.La Nación

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