El video que nadie miró: cuando los dos años de proceso son la verdadera condena

19:33 | ¿Puede el proceso judicial convertirse en la verdadera condena? El caso de Juan Manuel Copado en Río Grande enciende alarmas: pasó más de dos años imputado por un delito que no cometió, mientras la prueba de su inocencia juntaba polvo en el expediente.

Critica Sur··3 minutos de lectura
El video que nadie miró: cuando los dos años de proceso son la verdadera condena
El juicio oral que terminó con la absolución de Juan Manuel Copado en Río Grande dejó una certeza jurídica y un interrogante institucional alarmante. La certeza es que el acusado era inocente; el interrogante es por qué el Poder Judicial de Tierra del Fuego necesitó más de dos años, una elevación a juicio y el despliegue de un tribunal pleno para descubrir una prueba que estuvo guardada en sus propios cajones desde el primer día.La frase del defensor oficial Alejandro Naccarato sintetiza el absurdo: “El gran triunfo de la defensa fue que nos habiliten a reproducir el video”. Que la visualización de una prueba digital preexistente sea considerada un éxito de la estrategia legal, y no un paso elemental de la rutina judicial, expone la profunda burocratización de un sistema que a menudo confunde tramitar expedientes con hacer justicia.Hablar de "la verdadera condena" en este caso no es una metáfora, sino una descripción de la realidad institucional. En el derecho penal moderno existe el concepto de "pena de banquillo". Implica que el proceso judicial en sí mismo (con la exposición pública, el estigma social, las restricciones a la libertad, el impacto psicológico y el costo económico de una defensa) opera como un castigo efectivo mucho antes de que un juez dicte sentencia.Copado pasó más de dos años bajo el estado de sospecha de haber cometido un delito grave (lesiones de rostro que requirieron 16 puntos de sutura). Para un ciudadano común, sostener esa carga destruye vínculos, afecta la la vida laboral y altera la vida cotidiana. El Estado le impuso ese sufrimiento basándose en una premisa falsa que la misma justicia tenía guardada en un soporte digital. Cuando la pena es el proceso, la absolución final llega como un alivio, pero no como una reparación.El error de origen no estuvo en la falta de evidencias, sino en la ceguera selectiva. El video de la secuencia existía y se había analizado originalmente de manera deficiente. Una vez instalada la hipótesis de la agresión intencional con una botella, la causa avanzó por inercia burocrática bajo un estricto sesgo de confirmación: toda la estructura judicial se orientó a sostener el requerimiento de elevación a juicio, omitiendo el control de calidad de su prueba principal. Cuando el video finalmente se proyectó en la sala de audiencias, la acusación se desintegró en segundos: el imputado caía al suelo mientras era agredido por dos mujeres, y la lesión de la denunciante fue el resultado de un impacto accidental durante esa caída colectiva. El costo de llegar tardeEste caso deja al descubierto la crisis del principio de objetividad que debe guiar a los fiscales, quienes tienen la obligación legal de buscar la verdad, investigando con el mismo celo los elementos que incriminan como aquellos que exculpan. El giro del fiscal de juicio, Ariel Pinno, quien pidió la absolución en los alegatos al ver la evidencia en pantalla, es un acto de honestidad intelectual tardía, pero no borra la disfunción previa del organismo que representa.El Tribunal presidido por Verónica Marchisio, junto a los jueces Juan José Varela y Pedro Fernández, actuó con estricto apego a derecho al dictar la absolución inmediata ante la flagrante falta de pruebas. Sin embargo, el veredicto no repara el tiempo perdido ni el desgaste de recursos públicos. Una justicia que requiere llegar a la instancia de debate oral para que sus operadores miren, por primera vez de forma crítica, un video que formaba parte del legajo inicial, es una justicia que llega tarde. Y una justicia tardía, que ejecuta su castigo a través de la dilación del trámite, se parece demasiado a la injusticia.

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