Salud

“El recurso más caro en la medicina es el humano”, señalarón

Los especialistas, vinculados desde hace años con la clínica CEMEP, resaltaron el desarrollo tecnológico alcanzado en la ciudad y plantearon la necesidad de reducir las derivaciones. También analizaron el avance de la cirugía robótica, la transformación de las terapias intensivas y la pérdida de médicos argentinos que emigran en busca de mejores condiciones laborales. Además, de Bello adelantó que “estamos planificando aumentar en unos 60 consultorios aproximadamente con una diálisis más grande, porque está casi ya al límite de su capacidad. Con oncología, comenzamos ahora, pero va a quedar chica. Y ese es un proyecto de construcción de por lo menos tres años”. Con respecto a la cantidad de médicos que tiene la clínica médica, precisó que “tomando los itinerantes

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“El recurso más caro en la medicina es el humano”, señalarón

Los especialistas, vinculados desde hace años con la clínica CEMEP, resaltaron el desarrollo tecnológico alcanzado en la ciudad y plantearon la necesidad de reducir las derivaciones. También analizaron el avance de la cirugía robótica, la transformación de las terapias intensivas y la pérdida de médicos argentinos que emigran en busca de mejores condiciones laborales. Además, de Bello adelantó que “estamos planificando aumentar en unos 60 consultorios aproximadamente con una diálisis más grande, porque está casi ya al límite de su capacidad. Con oncología, comenzamos ahora, pero va a quedar chica. Y ese es un proyecto de construcción de por lo menos tres años”. Con respecto a la cantidad de médicos que tiene la clínica médica, precisó que “tomando los itinerantes y los médicos estables, oscilan entre 180 y 190 médicos”.

Río Grande. -La disponibilidad de tecnología médica y la formación de profesionales aparecen como dos de los principales desafíos para sostener y profundizar la atención sanitaria en ciudades alejadas de los grandes centros urbanos. Así lo plantearon el especialista en terapia intensiva Néstor Raimondi y el médico Claudio Apóstolo, y Francisco De Bello, durante una entrevista en la que analizaron el presente y el futuro de la medicina en Río Grande, el desarrollo tecnológico de la clínica CEMEP y la situación de los recursos humanos en Argentina.

Raimondi, quien se desempeña como director de la División de Terapia Intensiva del Hospital Fernández de la Ciudad de Buenos Aires y desde hace más de 16 años asesora a la institución, puso el foco en la formación de nuevos especialistas y en la necesidad de generar condiciones para que permanezcan en la ciudad.

“Soy intensivista. En este momento soy director en la División de Trata Intensiva del Hospital Fernández en la Ciudad de Buenos Aires y hace mucho más de 16, 17 años que estoy viniendo aquí asesorando a la CEMEP. No solamente en lo que es estrictamente la atención del paciente crítico, sino que es la piedra fundamental que hay que destacar que tiene CEMEP en varias especialidades en la formación de nuevos médicos, es decir, residentes”, sostuvo en una entrevista con el diario Provincia 23.

“Es muy difícil hoy encontrar instituciones privadas que formen su propio cuerpo médico. El ejemplo es él, el doctor de Bello, una institución que ponga dinero para un número de cuestiones que tiene la formación de especialistas es muy difícil encontrarla y CEMEP lo está haciendo”, afirmó.

“Es decir, que no solamente en terapia intensiva, sino en varias disciplinas forma su propio gente, su propio futuro”, agregó.

 

“El problema no es el equipamiento, es el recurso humano”

 

Al referirse específicamente a Río Grande, Raimondi sostuvo que la falta de una facultad de Medicina condiciona la disponibilidad de profesionales, pero consideró que “la verdad es que Río Grande no tiene facultad de medicina, son todos importados. Lo importante es que hoy Río Grande, en este caso la terapia intensiva, puede traer médicos de afuera, recibidos en otras universidades diferentes del lado del país y entrenados acá. La idea es que se quede ahí”.

“Porque no tiene sentido hoy formar gente con lo que cuesta, los años y el dinero que cuesta, y exportarlos. No tiene sentido. Los formo y los dejo. Les doy una posición. Es el futuro de la clínica”, remarcó.

Para el especialista, el problema central de la atención sanitaria en lugares alejados no está necesariamente relacionado con la infraestructura o la distancia. “Vos vas y compras esto y lo pagás y lo traés. Claro. Pero yo necesito cinco años para formar especialista. Cualquiera especialista, la del doctor y otras”, agregó.

“Si vos al profesional que se va a formar acá, de cualquier especialista, le asegurás que va a tener un entrenamiento académico adecuado, que lo vas a hacer rotar por centros grandes, que le vas a traer especialistas o consultores que no necesitan irse a Buenos Aires. Los vas a traer acá. Le vas a enseñar in situ”, explicó.

“Le vas a poner equipamiento para eso. Y además, le vas a asegurar que si va a quedar a futuro, te sacaste la lotería. Digo, como me dedico para poder tenerlo”, agregó.

 

Una clínica que busca reducir las derivaciones

 

En cuanto al equipamiento disponible en la ciudad, Raimondi fue contundente: “CEMEP compite con cualquier lugar de Argentina en tecnología para lo que está haciendo”.

El especialista explicó que “fundamentalmente tenemos interconsultores, que si no están locales, tenemos el sistema de exámenes médicos itinerantes, que son gente que viene específicamente a hacer algo que no se hace todos los días, pero que están contratados y que vienen de Buenos Aires a poder hacerlo. Lo que no es urgencia, se puede diferir”.

“La idea es tratar de derivar lo menos, porque la gente no quiere tener desarraigo, sobre todo cuando está enfermo. En decir, me toca ir a atender a tal o cual lugar en Buenos Aires, cuando lo puedo solucionar acá”, sostuvo.

Asimismo, comentó que “si hoy se le puede dar cirugías de complejidad, que requieren de una trapa intensiva, eso lo podemos hacer”.

 

Apóstolo: “La medicina viene para la robótica”

 

Por su parte, Claudio Apóstolo destacó el nivel de desarrollo alcanzado por la clínica en materia neurológica y anticipó la incorporación de nuevas herramientas vinculadas con la cirugía robótica.

“Verdaderamente la clínica CEMEP en urología está muy bien instalada, con todo lo nuevo. Ya ahora va a haber un curso de biopsia por fusión, que es lo último para el cáncer de próstata”, explicó.

También destacó la incorporación de profesionales especializados: “Hemos traído una uróloga, Gabriela Albornoz, que fue preparada en Buenos Aires y en Formosa. La hemos traído aquí para apoyar al servicio de urología y para que tenga más gente”.

Sobre el futuro tecnológico de la institución, afirmó que “así que ahora vamos por el planteamiento de la robótica para estar en el tope de lo que viene ahora y la medicina viene para la robótica”.

Apóstolo explicó que “la urología es fundamental. El 70% de la urología, de las cirugías robóticas van para urología”.

El especialista describió a la cirugía robótica como una herramienta destinada a mejorar los procedimientos y favorecer la recuperación de los pacientes. “La robótica es un avance en el mejoramiento de las cirugías. El robot y el médico están en comunión para manejar una cirugía de mejor forma, con menor sangrado, con menor lesiones, una maniobabilidad que tiene el robot, que no la podemos tener. El robot lo maneja el médico”, explicó.

“Entonces los médicos que entrenemos van a estar perfectos para el robot. El robot nos va a dar ventaja de salir antes de los sanatorios, recuperarse”, agregó.

 

“No hay que derivar nada”

 

Apóstolo también coincidió con Raimondi en la necesidad de consolidar una atención de alta complejidad dentro de la provincia. “El apoyo de la clínica es que acá en quirófano haya de todo y está a disposición de todas las cosas nuevas que hay, las tenemos acá”, sostuvo.

En ese marco, afirmó que “nosotros creemos, como dijo el doctor, que no hay que derivar nada. Acá todo tiene que quedar adentro de la clínica, porque como tenemos buena urología, tenemos buena cirugía, tenemos buena terapia. Entonces los pacientes no tienen que ir derivados a otros lados”.

“Y como vienen médicos itinerantes de muy buena calidad, las dudas se aclaran acá y no tenemos que salir de la provincia”, remarcó.

Consultado sobre si Río Grande se encuentra actualmente al nivel de centros médicos reconocidos de Buenos Aires, Apóstolo respondió que “está a esa altura, porque tenemos de todo y podemos seguir mejorando. Entonces la idea de la clínica es siempre estar al tope”.

“Entonces todo eso es lo que exalta la clínica y va produciendo que más gente venga acá para solucionar sus problemas”, añadió.

Francisco de Bello explicó que el equipamiento tecnológico de la clínica es completamente importado y destacó que “100% son importados. Y hay facilidades para adquirirlos en momentos de estabilidad económica. Y se van llegando a cada uno de ellos”. 

En ese sentido, destacó que “nosotros hemos duplicado en este momento la resonancia y la tomografía con dos equipos más para que si nos rompe uno, no nos quedemos sin imágenes. La mayoría de los equipos están duplicados en la clínica por esa razón, estamos lejos y necesitamos tener los elementos de diagnóstico y tratamiento duplicados”.

 

Maquinaria y extensión

 

Consultado por el origen de las máquinas y la planificación del tiempo, dijo que “no es una planificación económica. Habitualmente lo que exigen es pagar un porcentaje para que se comience la fabricación, porque estos equipos son por encargo, no están a la venta como si fuese una tienda. Entonces entran en un proceso de fabricación, que si uno tiene suerte, entra dentro de los seis meses, sino tiene que esperar a que termine ese proceso para comenzar de nuevo con otro proceso de fabricación”.

“Con lo cual, la demora mínima es de seis o siete meses. Y cuando uno comienza un proceso de estos, más o menos, está alrededor hasta que llega en los ocho meses”, manifestó.

Sobre la posibilidad de una extensión de la clinica, dijo que “estamos planificando aumentar en unos 60 consultorios aproximadamente con una hemodiálisis más grande, porque está casi ya al límite de su capacidad. Con oncología, comenzamos ahora, pero va a quedar chica. Y ese es un proyecto de construcción de por lo menos tres años”.

Con respecto a la cantidad de médicos, precisó que “tomando los itinerantes y los médicos estables, oscilan entre 180 y 190 médicos”.

 

El avance de la tecnología transforma las terapias intensivas

 

Raimondi también explicó que el desarrollo de la medicina está modificando el perfil de los pacientes que requieren cuidados críticos. Según indicó, las patologías que se presentan en Río Grande son similares a las de grandes ciudades, aunque con una menor cantidad de casos por razones poblacionales.

“Son las mismas. Las patologías son las mismas. Disminuye el número, por supuesto, por una cuestión poblacional, pero hay casos tan graves como tiene Buenos Aires”, sostuvo.

Entre las patologías que requieren especial atención mencionó “lo que es patología neurológica, lo que es trauma, oncología”.

El especialista explicó que “terapia intensiva ya hace años que viene pasando por un proceso que eran pacientes que antes no iban a terapia intensiva. Por ejemplo, existe hoy dentro de la terapia intensiva oncología crítica”.

“Antes, años atrás, los pacientes oncológicos no iban a terapia intensiva. ¿Por qué van hoy? Porque permiten haber cirugías que resuelven que ese paciente por ese tipo de cirugía requiere un cuidado especial”, agregó.

A esto se suma el desarrollo farmacológico y tecnológico: “Hay drogas que antes no estaban. La tecnología médica va avanzando muy ligero. Te diría que avanza más ligero que cualquier otra”.

Raimondi sostuvo además que el crecimiento de las áreas críticas no implica necesariamente la aparición de nuevas enfermedades, sino una mayor capacidad para tratar patologías existentes.

“No es que se descubrieran enfermedades nuevas, no se tiene que entender así. Lo que se ha cambiado y mucho es la tecnología en el tratamiento de enfermedades que ya está”, explicó.

Por su parte, ejemplicó “hoy las madres llegan a ser madres más tardío que lo que era antes. Y eso va de la mano de un desarrollo de enfermedades que no estaban en la mujer cómica. Esa mujer necesita terapia intensiva por las complicaciones que tiene”.

El 80% de las camas podría estar vinculado a áreas críticas en 2030

En relación con esta transformación, Raimondi relató que la Organización Mundial de la Salud analiza un escenario de fuerte crecimiento de las áreas críticas. “En la última reunión, alrededor del 15 de mayo, OMS estima que para el año 2030 el 80% de las camas de las instituciones van a ser de áreas críticas”, afirmó.

Y explicó que ese concepto comprende mucho más que las terapias intensivas tradicionales: “Es decir, eso incluye la emergencia, la terapia intensiva, la neonatología, las áreas posoperatorias, las unidades coronarias. Ese pool va a ser de 80%”.

Según su análisis, el avance tecnológico permite reducir los tiempos de internación convencional y libera camas para pacientes que requieren cuidados especiales. “Hoy la tecnología permite que se opere un paciente a la mañana y al otro día se va”, sostuvo.

“Hoy no tienes, lo podrá contar el doctor, una cirugía de próstata, una cirugía de neón, no se queda una semana, 10 días, porque el robot permite hacer cosas que no hacía el cirujano convencional”, agregó.

 

La medicina exige actualización permanente

 

Apóstolo coincidió en que el ritmo de innovación tecnológica obliga a los profesionales a mantener una formación constante. “Cada seis meses puede aparecer o cada un año. Nosotros vemos en los congresos, tanto americanos como europeos o latinoamericanos, los avances”, señaló.

Como ejemplo mencionó nuevas técnicas aplicadas a la urología: “Ahora hay una técnica nueva por vapor de agua para operar las próstatas benignas, que es un paciente que se va a los 20 minutos del quirófano”.

“Todo viene y todo nos pasa por arriba. Entonces uno tiene que estar constantemente, estar estudiando entonces”, afirmó.

El especialista remarcó que “a los chicos jóvenes no les gusta tanto la medicina, porque hay que estar estudiando y trabajando. Entonces lo que acaba de decir el doctor, los recursos son fundamentales. Traer un médico que se instale en Río Grande es difícil”, sostuvo.

“Cuando aprendemos robótica, yo me tuve que ir a China, estuvimos 15 días en China, y en Estrasburgo hay que practicar todos los días. Y no es tan fácil”, agregó.

 

Argentina tiene tecnología, pero pierde profesionales

 

Apóstolo sostuvo que Argentina mantiene un alto nivel de formación médica y tecnológica, aunque enfrenta dificultades para retener a sus profesionales. “Lo máximo. Argentina tiene médicos y tiene tecnología, sin ningún problema. Antes teníamos dos robots, ahora tenemos 20 en curso en la Argentina”, afirmó.

También destacó que “un varón piensa, tengo 10 años para prepararme y después tengo que empezar a trabajar”, señaló al referirse a la extensión de la formación profesional y las condiciones laborales, a lo que agregó “ya el 85% de la matrícula de la facultad son mujeres, ahi tenemos una decepción de los varones. Son muchos años de estudio y muchos años de prepararse”.

Más adelante, sintetizó el problema de los recursos humanos: “Entonces los chicos jóvenes buscan mejorar y sabemos que Argentina paga poco a los médicos”.

Apóstolo también señaló que otros países de la región recurren a profesionales argentinos. “Yo vengo de Chile a dar unas charlas y enseñar una nueva técnica. Ellos también ponen en la salud pública y todo, mucha tecnología. Pero tienen médicos de afuera, porque no les alcanza a los médicos”.

“Tienen médicos argentinos. Me he encontrado dando charlas con más médicos argentinos que chilenos. Y no es que Chile no los tenga, pero los médicos son pocos”, afirmó.

“Dos de mi equipo ya se van afuera, uno a Colombia y otro a Barcelona. Entonces, los chicos jóvenes buscan mejorar y sabemos que Argentina paga poco a los médicos”, manifestó. 

En la misma linea, indicó que “por ejemplo, el Garrahan Urología Infantil tenía un montón de médicos. Se los han llevado todos a Estados Unidos. Y le ofrecen unos sueldos que no son pagables acá”.

 

“Para mí medicina, hay una sola”

 

Marimondi planteó que, más allá de las diferencias entre el sistema público y privado, el objetivo debería ser garantizar un mismo estándar de calidad. “Para mí medicina, hay una sola. Tiene que ser buena. En el público y en el privado”, afirmó.

“No es todo el supermercado. Acá vendo tal producto, y acá este de menos calidad, y acá este un poquito menos. Tiene que ser todo”, remarcó.

En ese sentido, el especialista consideró que el desafío tecnológico y sanitario no puede separarse de la disponibilidad de profesionales capacitados.

Durante la entrevista, también hizo referencia a su elección como presidente, siendo el primer argentino que obtiene el cargo de la Federación Mundial de Terapia Intensiva, organización que reúne a 108 países, y explicó que su objetivo dentro de esa función está vinculado principalmente con la formación y el desarrollo de recursos humanos. “Yo no trabajé para llegar a presidente, yo trabajé para tener una mejor que la especialidad, Medicina Crítica, pueda llegar donde no estaba”, sostuvo.

Y resumió el principal desafío que observa tanto a nivel local como internacional: “Los recursos en dinero nos faltan. ¿Qué nos falta? Recursos. Gente”.

Asimismo, advirtió sobre el incremento de los costos de la medicina debido al avance tecnológico y farmacológico: “Esto cuesta dinero. La medicina cada vez va a ser más cara. Porque la tecnología va cambiando. Porque los medicamentos caen hoy más de antes. La sobrevida, la longevidad, es cierto, está cambiando tremendamente”.

 

El impacto que dejó la pandemia y una medicina en permanente transformación

 

Los especialistas también analizaron los cambios que atravesó la medicina a partir de la pandemia de COVID-19 y remarcaron que “la medicina cambió. Toda. Y hay médicos que todavía siguen atendiendo como si estuviéramos en el COVID y no lo estamos, pero se están viendo todas las cosas que trajo el COVID y todas las cosas que dejó”.

En ese sentido, explicaron que “a veces vos ves pacientes y con problemas pulmonares, que lo dejó el COVID y lo vemos cinco años después. Entonces esas cosas fue lo que nos trajo”.

Al mismo tiempo, plantearon que el escenario sanitario futuro presenta interrogantes y nuevos desafíos. “Y no sabemos qué vendrá, porque hay un montón de cosas, que es el ébola, en África, otras”, expresaron, aunque inmediatamente ampliaron la mirada hacia la región: “América Latina tiene tantos problemas como África”.

 

Tecnología y formación: una medicina que exige actualización constante

 

Los médicos remarcaron que la tecnología ya forma parte central de la práctica médica y que la imagen tradicional del profesional trabajando únicamente con el estetoscopio quedó atrás.

“Hablar de robótica es tecnología pura. Hablar de medicina crítica es tecnología. Ya no tenemos ese concepto del delantal del médico que anda con el estetoscopio. Hace rato que no está”, sostuvieron.

En el caso de la medicina crítica, explicaron que el ecógrafo se convirtió en una herramienta fundamental para el diagnóstico y el seguimiento de los pacientes. “¿Sabes cuál es el estetoscopio del intensivista? Así le llamamos el ecográfico. Porque hacemos diagnóstico, controlamos un procedimiento, controlamos que el paciente procede en todo, sea adecuado y no tenga complicaciones”, explicaron.

También remarcaron cómo la incorporación de equipamiento modificó la dinámica de atención: “Ahora tenemos todo. En Argentina la sala de intervención tiene un ecógrafo. Y hay que entrenar a alguien”.

Para los especialistas, esta transformación tecnológica obliga a los médicos a mantenerse permanentemente actualizados. Como ejemplo, Apóstolo relató su experiencia durante una capacitación en Barcelona y la comparó con la situación actual.

“Yo me entrené en Barcelona. En 1985 hacíamos 10 vasectomías por sábado. En 1985, 40 años atrás en Barcelona. Ahora hacemos 10 por semana acá en Buenos Aires. O sea, ¿cuántos años atrasado estamos? 40 años, exactamente”, sostuvo.

A partir de ese ejemplo, destacó la velocidad con la que se modificaron las prácticas médicas y también los cambios culturales vinculados a ellas: “Entonces, fíjate cómo ha cambiado la medicina. Que yo lo miraba en 1985 y ahora estamos en 2026. Son 40 años”.

El desafío de formar especialistas en un escenario cada vez más complejo

La formación de profesionales volvió a aparecer como uno de los principales desafíos. Los especialistas remarcaron que un médico requiere muchos años de preparación y que, una vez formado, debe continuar capacitándose de manera permanente. “Entonces, un recurso humano es una fortuna. Una fortuna”, señalaron.

En ese sentido, explicaron que “formar un médico, hoy, de cualquier especialidad, con todo el proceso, desde que el médico entra hasta que sale del orden. Son 10 años y 12. Son 6 de medicina y 4 más especialidad. Es mucho”.

A la extensión de la carrera se suma la velocidad de los cambios tecnológicos: “Y cómo cambian todos los días las técnicas, tenes que seguir estudiando y capacitándose”.

Apóstolo explicó que “antes la urología, uno lo hacía todo. Ahora uno hace el cálculo. El otro hace próstata, el otro hace robot, el otro hace incontinencia, el otro hace impotencia. Y disfunciones sexuales”.

“Entonces, ¿qué hizo? Hizo un abanico. Entonces, somos mini especialidades. Mini especialidades”, remarcó.

El especialista ejemplificó esa transformación a partir de los tratamientos urológicos: “La próstata se opera con el green láser, se opera con el RESUP, se opera a cielo abierto, se opera robótica. Entonces, ¿cuánto tenés del abanico? ¿Y cuánto tenés que estar preparado para todo eso? Es una cuestión continua”.

Y resumió el desafío de la actualización permanente con una definición contundente: “Vos entraste en un túnel que no hay parámetros. No hay parámetros”.

 

El modelo de CEMEP y la importancia del liderazgo

 

En el tramo final de la entrevista, los médicos destacaron el nivel de atención alcanzado por la institución y valoraron el proceso de desarrollo que permitió incorporar tecnología, especialistas y nuevas prácticas.

“Se mete a una institución que ha alcanzado el nivel de atención que quiere cualquier población. Que ojalá se pueda entender en el resto de las ciudades del interior del país”, afirmaron.

En ese marco, remarcaron que “obviamente tiene un liderazgo. Es lo que ha llevado adelante. Sin liderazgo de gestión y administración, es imposible tener una institución así”.

Por su parte, desde la conducción de la clínica destacaron el vínculo construido con ambos especialistas y el aporte que realizan a través de su experiencia y conocimiento. “Para nosotros significa mucho. Porque es enseñanza permanente. Ellos nos mudan, nos enseñan. Paco nos muda, nos enseña. Y nos traen conocimientos nuevos, prácticos”, expresaron.

Finalmente, valoraron especialmente la posibilidad de contar con profesionales de referencia para resolver situaciones de baja frecuencia y mantener un acompañamiento permanente: “Estamos muy agradecidos. Tenerlos siempre está al pie del teléfono. Ante cualquier problema. Y más adelante para resolver algún problema que sea de baja frecuencia”. 

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